miércoles, 1 de abril de 2026

"HABLARLE A UNA GENERACIÓN"

 Me cuesta escaparle a la idea de que es una frase que hoy en día se usa mucho solo porque suena bien o te hace dar la sensación de que estás metido en una causa. Detrás de un “somos una banda y le hablamos a una generación” no suele haber un fundamento. Una de las respuestas más comunes cuando no la hay suele ser que se habla sobre los sentimientos personales o cosas más introspectivas, lo cual está perfecto porque de eso estamos hechos, pero los sentimientos trascienden generaciones, lo que no trasciende generaciones son las causas de ellos.

 Poco se habla de por qué una generación tiene ciertos traumas, y ya estoy hablando de algo 100% político porque para mí hablarle a una generación es eso: tomar una postura donde tenés que vivir observando y bajar línea como vocero. Observando y recordando injusticias que pasan desapercibidas, más aún acá. No encuentro nada banal o pasajero en hablarle a una generación, es un compromiso. Todo esto sin perder de vista que vos también sos parte de esa generación y que no sos más ni menos que nadie, solo que el micrófono está en tu mano y tu voz, para muchos, es de oro.

 Muchos van a juzgar tu idea por equis motivo, pero tarde o temprano vos sos el que esta ahí haciéndolo. Como dice Bobby Gillespie en su libro: “El escrutinio de dos mil pares de ojos noche tras noche puede acabar convirtiéndose en una intrusión forense en tu alma si no haces nada al respecto”. Hacer algo al respecto es no quedarse quieto y por sobre todo tomar tus propias decisiones, ya que es tu única libertad genuina. Al menos así lo veo yo. Hablar de drogas y diversión y de corazones rotos es también necesario porque forma parte de la realidad urbana que nos toca. La diversión es parte del arte y el arte en parte es un refugio, pero vivir abajo de la cama no es para todos.

 Ese compromiso con tu “generación” al parecer con el tiempo se devalúa. Son pocos los voceros adultos tomando esa postura, y en Argentina me animo a decir que no existen. Y claro, quién va a querer hablarle a su propia generación si está llena de viejos meados? Tampoco van a hablarle a las nuevas generaciones por varias razones. La mayoría de esos “voceros” (consagrados o no) se mantienen de pie gracias a su ego, y a este lo mantiene de pie su propia frustración. Por otro lado, a nadie le va a interesar lo que tengan para decir. Los jóvenes necesitan hacerse oír por su cuenta. Es así el ciclo y así tiene que ser.

 Mi misión va más allá de las generaciones y de los tiempos. Aún la estoy descubriendo, y más todavía descubro sobre lo que no quiero cada vez que escucho hablar al resto.

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